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Los Daban Por Muertos Pero Vieron Como Estaban Sus Manos y Todos Estallaron En Llanto

en medio de toda la maravilla que significa un nacimiento, hay algunos que sobresalen por su particularidad, porque tienen algún elemento que los hace únicos, no sólo para papá y mamá, sino para la comunidad entera. Ese es el caso de Jillian y Jenna.


Sarah y Bill estaban criando a su primer hijo, llamado Jackson, un inquieto niño que llenó de alegría su hogar, cuando se enteraron de que estaban esperando a otra personita que iba a ser parte de su familia y que venía a enriquecer aún más su mundo. 







La alegría fue inmensa, pero tras unas semanas de haber recibido la noticia inicial, les informaron que esperaban gemelas y no unas gemelas cualquiera, sus hijas eran bebés mono-amnióticos, lo cual significa que comparten la misma placenta, lo que no ocurre en un embarazo corriente de gemelos. 

Esta fue una noticia muy desconcertante, no por el hecho de que fueran gemelas, esto por el contrario hacía que su felicidad se multiplicara por dos, el problema estaba en que el hecho de que fueran bebés mono-amnióticos ponía su vida en peligro. 

Tenían tan sólo el 50 por ciento de posibilidades de nacer con vida.

El embarazo transcurrió con normalidad pero Sarah Y Bill estuvieron en un constante estado de inquietud durante los 9 meses, ya que temían por la integridad de sus hijitas, a las que esperaban con mucho amor. 

El día del parto llegó y lo que pasó allí conmocionó al mundo Los gemelos monocoriales monoamnióticos comparten la placenta y saco amniótico

Esto en la práctica significa que no sólo se alimentan de la misma placenta, sino que también cohabitan en la misma bolsa amniótica sin ningún tipo de separación (tienen contacto directo piel con piel), aunque poseen dos cordones umbilicales separados.

Los gemelos idénticos (también conocidos como gemelos monocigóticos o univitelinos), se forman cuando un óvulo ya fecundado (cigoto) se divide para formar dos embriones. El embarazo monocorial monoamniótico se producirá cuando la división del cigoto ocurre entre los días 8 y 13 después de la fecundación, una vez que la placenta y el saco amniótico ya se han formado.

Como apuntábamos al principio del post, es un caso harto infrecuente, constituyendo alrededor de 1% de los embarazos de gemelos monocigóticos, y de entre todos los embarazos la incidencia es de 1 entre 50.000. 
Como curiosidad, comentar también que el 75% de los gemelos monocoriales monoamnióticos son de sexo femenino.

Diagnóstico y seguimiento del embarazo monocorial monoamniótico

El diagnostico se realiza mediante ecografía, idealmente entre las semanas 9 y 10 de gestación y siempre antes de las 14 semanas, ya que a medida que avanza la edad gestacional cada vez es más difícil observar la membrana debido fundamentalmente al crecimiento de los fetos. 

Las claves que permitirán identificar una gestación monocorial monoamniótica

son las siguientes:
Inserción cercana de los dos cordones umbilicales en la placenta

La cercanía intrauterina de los fetos

La presencia de un solo saco vitelino